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Vacunagate versión gaucha: Alberto Fernández le pidió la renuncia a su ministro de Salud

En Argentina también existen sujetos miserables que reciben vacunan no siendo parte de lo que se denomina personal esencial. Este viernes se conoció que varios políticos, un periodista y un sindicalista recibieron la Sputnik V, por encima de personal sanitario, docentes y adultos mayores.

Publicado: 2021-02-19


Lo que eran hasta hoy rumores se convirtió en certezas y la gota que rebalso el vaso vino de un periodista aliado al peronismo, el partido gobernante. Horacio Verbitsky, un viejo hombre de prensa, contó en su columna radial que había llamado a Ginés González García, el saliente ministro de Salud, para preguntarle dónde se podía vacunar. “Lo conozco de hace mucho, desde que antes que fuera ministro. En un primer momento me dijo que vaya al hospital Posadas, pero luego me avisó que vaya al ministerio, que ahí estaban vacunando a funcionarios”, dijo muy suelto de huesos.

La tarde del viernes se vio convulsionada por tamaña revelación y comenzaron el desfile de nombres, todos ligados al oficialismo de lo que los medios llamaron el “vacunatorio VIP”. Es que por el ministerio de Salud, aquel edificio ubicado en la avenida 9 de julio y que tiene en su fachada el rostro de Eva Perón, habían pasado el senador Jorge Taiana, el diputado Eduardo Valdés y el canciller Felipe Solá, estos dos últimos fueron bajados de un viaje oficial a México, que va a realizar este domingo al presidente Fernández, a manera de castigo.

En la lista también se encuentra un personaje controvertido del sindicalismo argentino: Hugo Moyano. El peso de pesado de la federación de camioneros y presidente del club Independiente de Avellaneda también pasó por la “salita de Ginés”, pero no fue solo a inmunizarse, también llevó a la esposa y a su hijo de 20 años.

Pero no todos los beneficiados son personajes conocidos. Esta semana también se hizo público que jóvenes militantes de la Campora, una facción del peronismo leal a Cristina Fernández de Kirchner, de la ciudad bonaerense de Chivilcoy también fueron vacunados con la excusa que son “personas abocadas al operativo de vacunación”.

Si bien es cierto que la situación en Argentina es distinta a la del Perú, a pesar de tener 51.000 fallecidos y 2.054.681 de infectados por coronavirus, el sistema de salud no está colapsado y no tenemos problemas de suministro de oxígeno. Pero esto no es excusa para que las vacunas, que llegan en cantidades mínimas si por ejemplo comparamos con Chile, sean destinadas a personas vinculadas al partido gobernante.


Escrito por

Luis Vilchez Reyes

Periodista y otras hierbas. Vivo hace quince años en Buenos Aires, Argentina. Me gusta el rock de los 90 y los clásicos. TW: @lvreyes


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